Ediciones Alfabia → Libros → El poeta y el pintor
COMPÁRTELO
CÓMPRALO

El poeta y el pintor

Ana Rodríguez Fischer

«En los nuevos lienzos, sean o no de tema religioso, reaparece a menudo la misma mujer de cabeza cubierta con una amplia toca de tonos claros que cae sobre los hombros, cabellos castaño oscuro, rostro ovalado en el que arden dos grandes carbunclos negros, la nariz graciosamente respingada, la boca pequeña de labios frescos, y toda ella nimbada por una misteriosa palidez de la que irradia un profundo surco de melancolía. La persistencia singular y obstinada de estos mismos rasgos, el parecido más próximo o ya algo lejano que guardan entre sí todas estas figuras, induce a Góngora a pensar que en todas ellas revive Jerónima, la única mujer con la que El Griego llegó a convivir y con la que tuvo a su hijo Jorge Manuel. ¿Dónde la conocería, en el esplendor de los cigarrales o en la penumbra de los cobertizos de Barrionuevo, cercanos a Santo Tomé? Las preguntas brotan como manantiales pero el poeta no se atreve a formularlas. Desearía conocer los pormenores de aquella historia de amor, saber más cosas de la misteriosa mujer que inflamó la pasión de Doménico hasta el punto de seguirla pintando inmune al tiempo.
-Es una belleza ya solo soñada -murmura don Luis.»

En el año 2012 Ediciones Alfabia apostó por introducir en su catálogo una novela inédita de Ana Rodríguez Fischer, destacada autora del panorama narrativo nacional. Su título: El pulso del azar. Se trataba de una novela epistolar en torno al tema de la Guerra Civil que destacó, a juicio de la crítica, por su prosa precisa y refinada, por su ambición narrativa y por la prolija documentación aportada en torno al tema.

En la misma línea, Ana Rodríguez Fischer nos ofrece ahora, con motivo del año Greco que se celebra en 2014, la revisión literaria de un supuesto hecho histórico nunca confirmado: un hipotético encuentro entre Góngora y El Greco que, al parecer, se dio hacia 1609 en Toledo. A falta de pruebas documentales de rigor, El poeta y el pintor se presenta como una obra de ficción con vocación histórica. Ana Rodríguez imagina ese encuentro en Toledo y lo relata en una novela llena de vida y de encanto escrita con un lenguaje preciso que reformula y evoca los códigos del siglo XVII; en una novela donde lo más concreto –los olores, las descripciones de las calles, las ropas, las comidas, los paisajes- se alterna con luminosas reflexiones sobre poesía y pintura, donde los dos artistas se miran y hablan, y también ríen y se burlan de una España cada vez más sombría.

Comentarios

Con extraordinaria sutileza, El poeta y el pintor nos habla de la necesidad del arte como búsqueda de conocimiento, como reivindicación del misterio y la belleza. Nada volverá a ser igual para Góngora después de este encuentro, pues habrá aprendido del Greco a perseguir lo más escondido, y a buscar ese punto de vista inesperado que tiene el poder de descubrir la esencia de las cosas: su oculta verdad.

Gustavo Martín Garzo

Hay verdadera maestría en las evocaciones líricas o estéticas de ARF.

Laura Freixas, Babelia

En mi opinión personal, ARF ha logrado hacer algo difícilmente detectable en la novela actual: convertir en material literario –y en literatura- acontecimientos y situaciones cercanas en el tiempo y, por tanto, rabiosamente próximas a la experiencia del lector, sin caer –ahí está lo notable de su labor- en el costumbrismo.

Ana María Moix, El País

Estoy leyendo con muy notable interés El pulso del azar… Ofrece un punto de vista muy singular sobre nuestra ya vieja guerra civil… Muy bien escrita, estilo potente, sin duda el mejor trabajo narrativo hasta la fecha de ARF.

Enrique Vila-Matas

En El Pulso del Azar la guerra no es un fondo, como sucede en otras obras actuales, sino un problema: es la fuerza que cambia las convicciones y los caracteres, es la fuerza que exige aceptar la derrota y que explica la apetencia de la vida a pesar de todo. Pero no es una fuerza ciega, pulsional, mítica, como sucede parcialmente en el gran Juan Benet; ni un motivo apenas como en Soldados de Salamina de Javier Cercas, sino que se muestra históricamente, como resultado de la reacción feroz y dos veces centenaria contra la legitimidad de la segunda República y su compleja composición social: había masas movilizadas y otro golpe no las haría volver al surco o a la fábrica sin más.

Nora Catelli

Reseñas

  • El poeta y el pintor. Ana Rodríguez Fischer

    Las analogías y divergencias entre distintas modalidades artísticas, y, de modo singular, entre literatura y pintura, han sido abordadas desde hace siglos por múltiples teóricos y creadores. Se trata de un largo debate estético que hoy continúa abierto. Lo que no poseíamos hasta ahora era la conversión de este problema intelectual en materia narrativa. Esto es lo que ha hecho esencialmente la asturiana Ana Rodríguez Fischer (1957), incorporada desde hace años al amplio elenco de profesores de literatura que alternan el aula con la práctica de la narración. El poeta y el pintor parte de un hecho que, aunque conjeturado por algunos estudiosos, no llegó probablemente a suceder: el encuentro en Toledo entre Góngora y El Greco y la repercusión que las ideas y las obras del pintor pudieron tener en la obra madura del poeta cordobés.

    Ricardo Senabre elcultural.es 02/05/2014