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Ediciones Alfabia → Libros → Crónicas de Nueva York
Crónicas de Nueva York

Datos de la edición

ISBN 978-84-938909-2-6 Pag 336 P.V.P 21,50 € Formatorústica, 20 x 13 cm

Crónicas de Nueva York

Maeve Brennan
Prólogo y traducción de Isabel Núñez

«Nosotros, neoyorquinos corrientes, éramos reyes y señores en todos esos lugares, aun en aquellos en que el dueño fingiera ser hosco o en los que lo fuese realmente. Podíamos elegir y encontrar nuestros restaurantes favoritos y disfrutar de una de las maneras de sentirnos en casa en esta ciudad. Es en la vida cotidiana, buscando restaurantes, tiendas y un lugar donde vivir, cuando encontramos nuestra vía para entrar en la ciudad. Y hay que encontrar una vía propia en Nueva York. Porque no es una ciudad hospitalaria. Es muy grande y no tiene corazón. No es encantadora. No es simpática. Es agitada, ruidosa y descuidada, es un lugar duro, ambicioso e irresoluto, no muy animado, y nunca alegre. Cuando relumbra, es muy muy brillante, y cuando no brilla, está sucia. Nueva York no hace nada por aquellos de nosotros que nos sentimos inclinados a amarla, excepto implantar en nuestro espíritu una morriña que nos confunde hasta que nos alejamos de ella, y entonces comprendemos por qué sentimos inquietud. En casa o lejos, sentimos añoranza de Nueva York, no porque Nueva York fuese mejor ni peor, sino porque la ciudad nos posee y no sabemos por qué».

En Crónicas de Nueva York, Maeve Brennan nos ofrece certeras y evocadoras viñetas de la vida neoyorquina en los 50 y los 60, revelando al lector las mil caras fugaces de esta fascinante ciudad, todas las pequeñas historias sin nombre que palpitan en su seno, las pequeñas alegrías y tragedias que transitan sus calles y que ella, no en vano admirada por escritores como John Updike o Alice Munro, supo captar como nadie.

Comentarios

[Maeve Brennan] devolvió el Nueva York real a The New Yorker (…) constantemente alerta, con el ojo agudo de un gorrión para ver las migajas del evento humano, lo que ape­nas se oye y lo que se atisba y adivina, el entretenimiento más económico para el solitario urbano.

John Updike

El estiloso escrutinio que hace Brennan de los pequeños engorros y los pequeños placeres es tan bienvenido como un Dry Martini (…) Sus afiladas observaciones sobre las minu­cias de Nueva York le han valido comparaciones con Tur­guénev pero su paralelo más cercano sería Edward Hopper.

The Independent

Reseñas