Ediciones Alfabia → Libros → Bearn o La sala de las muñecas

Datos de la edición

ISBN978-84-613-1839-1 Pag430 P.V.P25 € Formatorústica, 20 x 13 cm
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Bearn o La sala de las muñecas

Llorenç Villalonga

Alfabia recupera el texto original en castellano de "Bearn o la sala de las muñecas", de Llorenç Villalonga

Ediciones Alfabia recupera el texto de "Bearn o La sala de las muñecas", que Llorenç Villalonga escribió originalmente en castellano, antes de la versión catalana publicada en 1961, para reparar una injusticia histórica y descubrir al lector español una obra maestra que, desde su publicación en 1983 por Seix-Barral, exceptuando una edición institucional balear, estaba descatalogada.

Considerada una de las grandes obras clásicas de la literatura catalana y votada por escritores y lectores catalanes como la mejor novela del siglo XX junto con "La plaça del Diamant" de Mercè Rodoreda, la novela que inicia el mito de "Bearn" fue concebida primero en castellano, tal vez en 1936, según testimonio de Baltasar Porcel, el escritor que más ha tratado y conocido a Villalonga.

Publicada en 1956 en una pequeña editorial mallorquina, Atalante, apenas vendió dos docenas de ejemplares a amigos y familiares. Finalista del premio Nadal, el año en que ganó "El Jarama" de Sánchez Ferlosio, Villalonga entendió que en una época dominada, en uno y otro bando, por el realismo, su narrativa de alto vuelo proustiano, su pesquisa faústica de la verdad, su desasosiego por el paso inexorable del tiempo, su retrato del amor pasión y de la serenidad conyugal en un mundo aristocrático que desaparecía, su defensa de la razón ilustrada ante la superchería capellanesca, sus tramas con los misteriosos Rosencruces, no tenía ninguna op ción. Fue entonces cuando Porcel le presentó al escritor y editor catalán Joan Sales, autor de la excelente "Incerta Glòria", y Villalonga reescribió su obra en catalán.

La polémica sobre si hay que creer en la sinceridad de las palabras de Villalonga afirmando que escribió su primer manuscrito de "Bearn" en catalán y después lo tradujo al castellano parece hoy superada. En todo caso, se trata de una obra maestra tanto en catalán como en castellano, comparada por sus asombrosas coincidencias con "El Gatopardo", que Lampedusa publicó más tarde, en 1958, un año después de su muerte.

Pasada ya la moda del realismo social, es hora ya de devolver al "Bearn" en castellano el lugar que sus cotemporáneos no supieron darle.

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