Noches de Bocaccio narra el meteórico ascenso, y la no menos fulgurante caída, de Roberto Amores,
un desconocido que de la noche a la mañana deslumbra a la Barcelona intelectual,
que ve en él al Joyce del
«En realidad, los personajes de mi obra no son sino almas en pena,
fruto de la mezcla de catolicismo y de concepciones aborígenes, que dan por resultado
«La realidad, mientras pulveriza la imagen que nos hemos hecho de ella, nos recuerda su existencia,
su realeza y su poder a través de la pérdida y del fracaso. Para poder comprenderla,
y si se desea proyectarla a través
«Imaginen el clásico drama decimonónico protagonizado por un viejo tiránico,
su hija o su joven esposa desventurada y el canalla que la pretende, como ocurre en
Eugenia Grandet de " Susan Sonntag
«Meditando sobre su similitud con grandes llamaradas que brotaran de pequeñas grietas, en medio del inagotable surtido de matices, me quedé mirando atentamente
y en silencio la coloración de esos frondosos árboles.