Novedades

Tony Pagoda y sus amigos PAOLO SORRENTINO
Cuando el viejo llora, ya no recuerda por qué llora. Cuando el niño llora, lo hace porque anhela momentos elevados que no recordará. La vida es una invención un tanto jodida. Nos depositan aquí abajo para que interactuemos. Para que nuestro corazón se desboque en con­tacto con fulano, mengano, y también con el ocaso y después, puf, todo se desvanezca en los recovecos del olvido.
El Cinéfilo WALTER PERCY
« Por la noche veo la tele o voy al cine. Los fines de semana los suelo pasar en la Costa del Golfo. Nuestro cine de barrio, en Gentilly, tiene un rótulo permanente en la marquesina que dice: «Donde la felicidad cuesta tan poco». La verdad es que yo me siento bastante feliz viendo una película, incluso una de las malas. Otras personas, como he podido leer, atesoran momentos memorables en sus vidas:... »
El contrato final JOSÉ MACHADO
« Recordó de pronto la última vez que había subido a aquella azotea: la misma tarde de su graduación, con Josh Goodman, la toga y el birrete puestos, y un paquete de seis cervezas comprado con carnet falso en una licorería de Evanston. Recordó también, a pesar de la borrachera, la conversación que mantuvieron con una precisión cercana al sortilegio. Palabras como «éxito», «triunfo» o «cumbre», salieron alegre e impunemente de sus bocas. Quince años después,...»
SOLOS PALOMA BRAVO
«−No puedes ser tan guay, algún día te tiene que doler la soledad.
−¿Tú no te sientes sola con Javi?
−Casi todo el rato.
−No hay más preguntas, señoría.»
La juventud de Martin Birk Hjalmar Söderberg
Martin Birck era un niño pequeño que, acostado en la cama, soñaba. Era un atardecer de verano, verde y silencioso, y Martin caminaba de la mano de su madre por un gran jardín extraño, en cuyos caminos la sombra se adentraba cada vez más oscura. A ambos lados del camino crecían unas curiosas flores azules y rojas, de tallos finos, que se mecían al compás del viento. Fue y agarró de la mano a su madre y miró las flores...
La vida muerta MARTÍ SOTELO

Martín Sotelo ha escrito una novela ambiciosa, con una atmósfera, una escenografía y una ambigüedad de personajes meritorias, con relámpagos de intuición poética y un clima agobiante.

JUAN MARSÉ

Un lenguaje tan maduro como preciso. Ha llegado para quedarse en lo alto

EUGENIO FUENTES,
La nueva España
Pastoralia GEORGE SAUNDERS
Bueno, ella podía adelgazar. Esa era una opción. Esa era una buena opción. Quizá lo único que necesitaba era que alguien le dijera las cosas como son, alguien que se sentara con ella para decir: Mira, tienes una cara increíblemente hermosa y una mirada inteligente, pero de cuello para abajo, nena, madre mía, tenemos muchísimo trabajo por hacer. Y después de su conver- sación honesta, ella le enviaría flores con una tarjeta que pusiera Gracias por tu honestidad, vamos a ponernos con esto de una vez.
Euskadi Sioux Lourdes Iglesias
Nueva York, la gran Nueva York se imponía y le hacía sentirse insignificante mientras descendía por la 57. Peor era regresar a Eibar y acabar mutilado, o con un tiro en la cabeza en el maletero de un coche. Pasó junto al Hard Rock Café en la esquina suroeste de Central Park y llegó a la Art Student League. Era una escuela relativamente pequeña, pero el aula de su curso tenía espacio suficiente para una docena de alumnos.
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    Destacamos

  • Cuántas sombras a nuestro alrededor. Y las mismas nos llevan. Dicen que es la mañana. Dicen que es el verano. Lo cierto es que galopamos.
  • Ese era el acuerdo: empezar de la nada, vivir en la nada que se exten­día después de nuestro final
  • No puedo imaginarme por qué, de toda la gente a la que Valerie debía conocer, tenía que ser yo a quien disparara
  • He de reconocer que hubo un período de mi vida en que mi única obsesión era ganarme los favores de las mujeres ...
  •  Los motivos de expulsión de la Orden son numerosos, a veces caprichosos, siempre incontestables y fulminantes.